martes, 9 de octubre de 2012


Un doblete de Hugo Sandoval
devuelve victoria a SOGIMA

Júbilo deportivo
DESDE LA REDACCIÓN NUEVE QUINCE
Cuando faltaban 20 minutos, todo parecía perdido.
Sinahí Hernández de sólido frentazo, dejaba sin oportunidad al portero de SOGIMA, Iván Rodríguez para el 3-1.
Y tal parecía que la historia se repetía, los rojiblancos se encaminaban a su segunda derrota al hilo con siete goles en contra ante Amaxac.
“¡Esto, ya valió madre!”, expresó Rogelio Pedroza Trujillo, el jefe mayor del equipo, fundado en 2009.
Todo esto, al tiempo que el entrenador Rogelio Pedroza Sánchez, arremetía contra sus  jugadores, contra sus hermanos, contra su hijo y hasta contra su padre.
Y es que cuando se pierde, la pasión por el fútbol, va más allá de la hermandad.
“¡Sigue jugando tres partidos en sábado!, reclamó a su hijo Royster.
“¡Gracias!”, alcanzó a decir irónico el joven de 17 años a su progenitor, antes dirigirse a la banca.
Royster el tercero de la generación y del que se espera un salto cuántico, 24 horas antes del duelo de la fecha dos de la Liga Clubes Unidos, había sido campeón en la Copa Telmex con el equipo de la Liga Tlaxcala.
Royster perdió un balón en la media cancha que costó el 2-1, su fútbol lejos se vio de lo que hizo ante el Real Madrid, aun con la derrota a cuestas.  
En ese momento todo era desconcierto, tristeza y desesperación.
La media cancha, no funcionaba, el ataque, poco prometedor.
Golazo de Sinahí Hernández, era el 3-1
Pedroza hizo algunos ajustes en media cancha, con línea de tres en la zaga, pero Amaxac, el equipo adversario, más con fuerza que con idea, estaba dispuesto a morirse en la línea antes que perder.
Sin embargo, un error de marca de Jhonatan Sánchez, –el mejor jugador de Amaxac–, le costó una segunda tarjeta amarilla y con ello su expulsión.
Entonces, el partido dio un giro de 180 grados.
Amaxac se desdibujó, perdió fuerza y contundencia que el zurdo imponía y con la que iban arriba.
En ese tiempo, vino el júbilo, vinieron los goles.
Tomó el balón, lo puso en el pasto mientras el árbitro Osvaldo Hernández colocaba la barrera.
Luego, tomó distancia, ya perfilado, observó la portería adversaria a más de 20 metros, de derecha disparó con fuerza; el esférico hizo un extraño antes de angularse y acariciar la red, el público, jugadores y directivos estallaron en júbilo era el 3-3 que Hugo Sandoval daba a su equipo con  un doblete, luego vino el 4-3 en jugada esplendorosa con aplicación de la ventaja en el área de penal.
“Ha sido un lindo gol, no esperaba que saliera tan bien, ver que tus compañeros se acerquen para felicitarte y que el entrenador lo reconoce, todos fuimos importantes en  este triunfo, sacamos la casta, el juego será recordado por mucho tiempo”, comentó previo al derbi español donde ya disfrutaba el resultado el de sangre Sandoval que ataviado en sudadera, gorra y gafas de color morado ya se refrescaba.
Y es que cuando todo parecía perdido, Sogima sacó sus primeros tres puntos.
Cuando todo parecía perdido, vino la felicidad.
Al minuto 70, cuando todo estaba perdido, vino Sandoval para darle esperanza al equipo que promete jornada tras jornada, algún día campeonar.

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